Pronunciamientos

 
Sobre el Proceso Electoral Peruano
del año 2000
 

El proceso electoral peruano, en la primera y segunda vuelta, careció de las condiciones mínimas para ser considerado un proceso democrático, libre y justo.

Esta afirmación se basa en los siguientes hechos:

1. Legislación electoral parcializada e insuficiente.
 
a. Inscripción inconstitucional de la candidatura del Presidente Fujimori. (Ley de interpretación auténtica)
b. Mantenimiento de un padrón electoral obsoleto.
c. Ausencia de normas o acuerdos que faciliten el acceso equitativo a los medios de comunicación.
d. Impunidad para los responsables de irregularidades y delitos electorales e inexistencia de plazos para la investigación y oportuna sanción de los mismos.
e. Ley electoral que permite la existencia de más votos que votantes. (Art. 315).
f. Cambio de reglas de juego en la competencia electoral. (Modificación del sistema de votación del JNE y alteración de los requisitos para ser candidato).
2. Quiebra de la imparcialidad del Estado.
 
a. Intervención de autoridades políticas y militares a favor del candidato Fujimori y en perjuicio de los restantes competidores.
b. Amedrentamiento y chantaje a los candidatos y opositores al candidato presidente, a través del Poder Judicial, Ministerio Público, Superintendencia Nacional de Administración Tributaria y Superintendencia Nacional de Aduanas.
c. Uso indiscriminado de los recursos públicos para la campaña del candidato presidente y para perturbar, coactar o condicionar el libre ejercicio del sufragio.
d. Utilización y ofrecimiento condicionado de los programas de asistencia alimentaria y de títulos de propiedad de bienes del Estado y de bienes privados.
e. Proselitismo político en la inauguración e inspección de obras públicas.
3. Ausencia de competencia electoral.
a. Discriminatorio acceso a los medios de comunicación, en particular a la televisión de señal abierta.
b. Medios de comunicación del Estado al servicio del candidato a la reelección.
c. Hostilización y acoso a los candidatos, personeros y observadores.
d. Ausencia de pluralismo informativo.
e. Abstención inesperada de uno de los dos candidatos en la segunda vuelta.
4. Incompetencia y parcialidad de la autoridad electoral.
a. Parcialización de las autoridades electorales.
b. Participación de altos funcionarios de la ONPE en la falsificación de firmas para la inscripción del Frente Independiente Perú 2000 y corrupción reconocida de funcionarios y servidores de la ONPE.
c. Manipulación de los resultados electorales de la primera vuelta con fines políticos.
d. Renuncia del JNE a fiscalizar la inscripción de las organizaciones políticas, la elaboración del padrón, los programas de cómputo y el procesamiento del escrutinio.
e. Inadecuada selección de los representantes del JNE en los Jurados Electorales Especiales (JEE) y de los de la ONPE en las Oficinas Descentralizadas de Procesos Electorales (ODPE).
f. Inadecuada capacitación a los miembros de mesa y a los electores.
g. Carencia de un sistema de cómputo eficiente, accesible y verificable.

En consecuencia, el desarrollo de este proceso electoral ha dañado gravemente la vigencia del Estado de Derecho y de la democracia en el Perú.

Para restablecer la confianza se requiere revisar el íntegro del proceso y emprender tareas que devuelvan a la sociedad peruana su dignidad.
Ello exige: una legislación electoral imparcial y estable; neutralidad estatal; competencia electoral equitativa y autoridades electorales independientes y confiables que garanticen la viabilidad de una nueva elección.

Luis Jaime Cisneros
Presidente

Lima, 29 de Mayo del 2000

 

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