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Declaración

Quiénes somos

Proética es un consorcio formado por cuatro instituciones (la Asociación Civil Transparencia, la Comisión Andina de Juristas, el Instituto Prensa y Sociedad y la Asociación de Exportadores) para crear conciencia sobre la importancia de luchar contra la corrupción y el daño que ésta causa al país.

Este grupo interinstitucional busca abordar la problemática de la lucha contra la corrupción desde un enfoque multidisciplinario, permitiendo que las ventajas comparativas y habilidades específicas de las entidades participantes se potencien la una a la otra, en la firme creencia de que la diversidad de perspectivas y experiencias no hace sino multiplicar las posibilidades de éxito de un esfuerzo como Proética.

El consorcio, sin embargo, no se agota en las cuatro instituciones que lo conforman. Transparencia, la Comisión Andina de Juristas, IPYS y Adex son el núcleo inicial de una iniciativa que busca convocar, con cada vez más énfasis, a otros grupos organizados de la sociedad civil que consideren pertinente sumarse gradualmente, en la medida de sus posibilidades, a este esfuerzo de lucha contra la corrupción.

Qué queremos

Proética quiere promover en todos los actores de la sociedad civil una clara conciencia sobre la necesidad de estar permanentemente alertas para prevenir actos de corrupción en todas las escalas, posibilitando de este modo que la propia vigilancia ciudadana se convierta en el más eficaz instrumento para frenar la corrupción.

La prevención es, como queda claro, la línea principal de la acción de Proética para reducir los niveles de corrupción en el país. Para ello es necesario garantizar el monitoreo constante de las actividades del Estado, los entes asociados a la acción estatal, el sector privado, las instituciones de la sociedad civil y los propios individuos. La participación ciudadana es clave para esta labor de vigilancia y, eventualmente, fiscalización de las actividades de la empresa privada, el Estado y la sociedad civil.

Ningún esfuerzo contra la corrupción estará completo si no pasa por un planteamiento integral para una educación que reivindique los valores morales y éticos de una sociedad saludable. La estrategia educativa anticorrupción debe comprometer no sólo a las autoridades del sector o las instituciones dedicadas al análisis de la educación en el país, sino también llegar a los maestros de todos los niveles y promover –desde los primeros años de la escuela– una conciencia clara de rechazo a los actos de corrupción entre los niños y jóvenes del país.

Por qué es importante Proética

Las recientes revelaciones del grado de corrupción a los que se había llegado en el país, y la certera posibilidad de establecer una respuesta ejemplar contra estos actos inmorales y delictivos, instaron a Proética a efectuar un diagnóstico de la realidad de la sociedad peruana. Al término del mismo, se ha detectado los siguientes cuatro problemas fundamentales:

1. La debilidad y falta de autonomía de las instituciones nacionales.
La sistemática erosión de la institucionalidad democrática durante los últimos años ha hecho que sea virtualmente imposible garantizar, ante el ciudadano y la sociedad, el cabal cumplimiento de la legalidad en el Perú. Es preciso fortalecer las instituciones, devolviéndoles en algunos casos las atribuciones perdidas, y en otros, confiriéndoles la adecuada representatividad para que la población recupere la confianza en ellas. Este problema se aprecia en forma especialmente grave en la escasa autonomía del Poder Judicial, situación que es necesario revertir
2. La generalización de la cultura del secreto.
En la última década, el Perú vivió inmerso en una cultura del secreto, que privilegió el ocultamiento de información (sobre todo la oficial) por encima de la necesidad de ventilar públicamente los asuntos que conciernen al Estado y que tienen un efecto directo sobre la vida de los ciudadanos y la sociedad. Proética plantea la promoción de una cultura de la transparencia, a fin de revertir este problema.
3. La ineficacia en el sistema de controles gubernamentales.
Instituciones tradicionalmente encargadas de la vigilancia política, económica, fiscal y legal de las actividades del Estado han visto recortadas sus funciones y atribuciones en los últimos tiempos. Por exceso o por ausencia, la inoperancia de un sistema de controles ha abierto la puerta para una sistematización del abuso de poder en todos los niveles de la vida social, política y económica del país. Urge el desarrollo de un sistema de control cuyo ámbito de acción sea más amplio y, a la vez, que funcione de forma más eficaz.
4. La falta de una adecuada conciencia ciudadana.
El factor cultural es, indudablemente, una de las claves de la pauperización de los valores morales y éticos de la sociedad peruana durante las últimas décadas. La discrecionalidad de las autoridades en los ámbitos de su competencia, por ejemplo, que algunos consideran excesiva, lo es en tanto sea orientada hacia el beneficio personal en vez de hacia la búsqueda de una prosperidad común. El fortalecimiento de una conciencia ciudadana que promueva valores éticos y morales es sin duda uno de los elementos más importantes –y, por lo mismo, uno de los retos más difíciles de cumplir– en la lucha contra la corrupción.

El efecto inmediatamente visible de estos cuatro problemas principales ha sido el dramático aumento de la corrupción y, con ella, de la pobreza material, moral y ética de la sociedad peruana. La desmoralización evidente de vastos sectores de la población, que sienten que “no hay nada que hacer”, reduce la capacidad de respuesta de una sociedad que intenta salir de la confusión moral en la que se encuentra. Remontar esta situación se convierte, por lo tanto, en el compromiso fundamental de Proética: darle al país las herramientas que necesita para reconstruir la confianza en su propio futuro.

Nuestras propuestas

Las propuestas de Proética para crear conciencia sobre la importancia de luchar contra la corrupción y el daño que ésta causa al país tienen como objetivo constituirnos en un mecanismo de control social, y pueden sintetizarse en las siguientes líneas concretas de acción:

Independencia de los medios de comunicación del Estado, para permitir que el manejo de sus contenidos periodísticos y culturales no se supedite a los intereses políticos de las autoridades de turno.
Establecimiento de una política de educación que, desde la etapa escolar más temprana, promueva adecuadamente los valores éticos y morales que deben primar en una sociedad saludable.
Inculcar, entre la juventud que se apresta a integrarse a la población económicamente activa, los valores que le permitan luchar efectivamente contra la corrupción.
Suscripción de un compromiso ético entre los empresarios del país, para garantizar que ninguno de ellos requiera, acepte o permita la comisión de actos dolosos en sus empresas o en su entorno de trabajo.
Definición del papel de los organismos multilaterales en la vigilancia de los préstamos otorgados, especificando cláusulas de condicionalidad en caso de desvío en el destino de los fondos.
Transparencia informativa en el ámbito de las adquisiciones del Estado, a fin de poner a disposición de las instituciones y personas que lo soliciten todos los detalles sobre la compra y destino de los bienes estatales.
Monitoreo permanente de la política de privatización y entrega en concesión de empresas y bienes del Estado, con énfasis en la garantía del correcto destino de los fondos recaudados.
Vigilancia ciudadana y monitoreo constante de la política de licitaciones del Estado, a fin de evitar la posibilidad de enriquecimiento ilícito de funcionarios.
Creación de núcleos ciudadanos especializados, en todo el ámbito nacional, para la vigilancia y prevención de posibles actos de corrupción.

Se propone además, como elemento central a todos estos esfuerzos, el establecimiento de mecanismos de coordinación permanente entre Proética, la Iniciativa Nacional Anticorrupción (INA) y otras entidades que se sumen al trabajo. Uno de los mecanismos concretos para esta coordinación será la suscripción de un compromiso para la evaluación anual del trabajo realizado por las instituciones involucradas en la tarea conjunta de luchar contra la corrupción en el Perú.

Lima, 28 de junio de 2001

 

 

"Transparencia es conocida y admirada en todo el mundo. Su nombre mismo es fundamental, ya que cuando un país se aparta del camino de la democracia, es porque carece de Transparencia".

Madeleine Albrigth
Ex Secretaria de Estado de Estados Unidos y Presidenta del Instituto Nacional Demócrata
31 de mayo de 2001
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