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el comercio, 3 julio 2001
el lado obsoleto de los desfiles escolares
por: león trahtemberg
la eliminación de la obligatoriedad y el carácter competitivo nacional de los desfiles escolares de corte militar que se realizaban anualmente con motivo de las fiestas patrias ha encontrado reparos por parte de quienes añorando sus propias épocas de instrucción pre militar escolar en la que participaron en estos desfiles, aducen que son medios valiosos para la formación cívica y patriótica de los alumnos. al parecer, la herencia de los innumerables gobiernos militares con sus usos, costumbres y estrategias educativas, han dejado una huella profunda que vale la pena revisar.
a mi entender el ministerio de educación merece una felicitación por esta iniciativa contenida en la resolución 267-2001-ed por las razones que explicaré y que no concuerdan con las de quienes han objetado la medida.
en un país que está buscando que fortalecer su ciudadanía deliberante y su cultura democrática, en el que además ya no existe el servicio militar obligatorio, no podemos seguir pensando que el desfile escolar de tipo militar sea la única ni la mejor manera de expresar la emoción patriótica por la independencia del perú y que los únicos actos heroicos de nuestra historia corresponden a los hechos por militares. tampoco podemos seguir aceptando la idea que los valores éticos o nacionales están vigentes por la sola presencia de ciertas conductas externas. que alguien vaya a misa no quiere decir que sea una persona moral. que exista un curso de literatura escolar no garantiza que se cultive en los alumnos la sensibilidad literaria o artística. que alguien salude a la bandera o marche marcialmente no quiere decir que sea un buen peruano. cuantas veces no habrán saludado a la bandera o marchado personas como vladimiro montesinos, los generales nicolás hermosa, villanueva, malca y tantos otros militares y civiles, incluyendo al ex presidente alberto fujimori, que hoy están acusados por delitos que le han hecho un enorme daño al perú, inclusive en períodos de guerra externa.
vayamos a los principios pedagógicos. nada más lejano a la moderna pedagogía que concebir a los profesores como instructores militares y a los alumnos como soldados obedientes y rígidos. en nuestros tiempos los maestros debieran educar hacia la confrontación de ideas, la diversidad, cultivar la libertad del pensamiento, el sentido crítico y sobre todo el juicio ético previo a cualquier acción, todo lo cual se opone a la mera obediencia de consignas y jerarquías que son propias de la disciplina militar.
la vida escolar lejos de parecerse a la de los cuarteles, debería contener estímulos que comprometan a los alumnos y profesores con las conductas y expresiones patrióticas propias de la civilidad. es decir, en lugar de exaltar la marcialidad, rigidez y solemnidad de un desfile militar, deberían expresar la alegría, frescura e informalidad de una juventud sana y motivada hacia la vida civil.
creo que el ministerio de educación ha hecho bien en establecer que el desfile escolar no sea obligatorio, y que aquellos colegios que por razones tradicionales quisieran continuar con su desfile escolar, que no lo hagan de una manera competitiva, cuidando además de no consumir más de 20 horas de clases para ensayos. alternativas no faltan: pasacalles, festivales artísticos, exposiciones, actividades culturales, eventos deportivos y recreativos, decoraciones con motivos patrios, etc.
la escuela debe ser un microcosmos que muestre a los alumnos cómo quisiéramos que sea la sociedad adulta y cómo esperamos que se relacionen entre sí y se expresen los ciudadanos. si es así, los desfiles escolares militarizados deberían abrir el paso a nuevas y más ricas expresiones del compromiso con lo peruano.
( leont@terra.com.pe )
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